viernes, 1 de junio de 2012

Ghecimar Golindano: “la orfebrería se convirtió en mi estilo de vida”


“No pude seguir los patrones de la vida”

Esta creativa rompe con patrones, su forma de ver la vida se refleja en sus creaciones, anillos, pulseras, collares y otros adornos que no son hechos en serie, cada obra tiene personalidad propia

Ghecimar Golindano (Centro) expuso sus piezas con modelos en una presentación de arte corporal. 
Por Alex Vallenilla

Barcelona.- Ella es una rebelde. Lleva su vida sin patrones, asegura no estar alienada. Su pasión, la artesanía, la llevó a ser orfebre. En este arte, consigue sentido para su vida, puesto que vive del mismo. Ghecimar Golindano, ha realizado diversas exposiciones de su obra, colección de alhajas de plata, piedras y huesos.

Sus prendas son únicas, cada trabajo, la mayoría encargados, se hacen una sola vez, no hay una producción en serie, lo que convierte sus creaciones en verdaderas exclusividades. Su forma singular de asumir la vida, se refleja en sus obras, líneas, formas, combinaciones muy particulares, que terminan incluso con personalidad propia.

Golindano asegura lidiar contra la estructura social, lo que la hace exótica, así son sus prendas. Nacida en Maturín, egresada de la Escuela de Artes Plásticas Armando Reverón, pulió su destreza con Hernán Coa, ha hecho cuatro exposiciones.

Collares de distintos tipos fueron mostrados en su reciente exposición.
-Una vez más expones, ahora con apoyo, explica esa experiencia.
-Fue maravillosa, se compartió con varias modelos que vistieron las piezas y también hicieron arte corporal, pintadas por la encargada de la tienda.

-¿Cómo comienzas esto de la orfebrería?
-Lo hago desde 2005, pero antes era artesana, desde los 15 años de edad, una experiencia muy humanista, lo que viví con muchos artesanos ha sido algo muy amplio y completo en mi vida.

-¿Cómo comienzas hacer artesanía, no hacías otra cosa como estudiar?
-Si estudiaba y quería estudiar arte pero no me dejaban por mi edad, allí estaba mi inquietud, estuve en la universidad, pero a la par siempre estuve aprendiendo, lo primero fue con artesanos que me enseñaron a utilizar materiales, a curarlos, comencé tejiendo macramé, es una técnica de tejido con las manos, hacía pulseras, cinturones, collares, hice hasta un bolso que hoy lo conservo.

La plata es fundida y laminada manualmente por la artista.
-¿Por qué hacías eso?
-Era una necesidad de hacer, de crear, aprender, que luego se convirtió en un estilo de vida.

-A los 15 años ¿Cómo alguien define su estilo de vida?
-En aquel momento la necesidad y visión era de libertad, de humanismo, la universidad y el liceo fueron salvajes para mí, una competencia, una vida superficial que no me agradó, cuando tuve 18 años estuve en un ente público, pero estar a una hora en un sitio, cumplir un horario, es decir, vivir dentro de un patrón, no pude seguirlo.

-¿Nunca viste televisión cuando niña?
-En mi infancia, hasta los 11 años, nunca hubo televisor en mi casa, luego cuando hubo uno, no era lo mío, ya no lo necesitaba.

Colmillos de animales forman parte de piezas con técnicas de encastrado, con las que trabaja la artista.
-¿Cómo empiezas hacer orfebrería?
-Es la cúspide de mi trabajo ahora, porque antes hacía piezas con cuero y metales, pero he evolucionado, el trabajo limpio de Coa me influyó mucho.

-¿Vives de la orfebrería?
-Sí, hay un grupo de personas que siempre ven lo que hago y me encargan trabajos, hago exposiciones, pero mi labor la exhibo en espacios en que el arte tiene que ver, no en espacios comerciales como joyerías y cosas así.

-¿Cuándo haces una pieza en qué piensas?
-Antes los dibujo, hago bocetos, a veces mi estado emocional incide y de allí salen las piezas, pero si una persona me pide una prenda para un caso especial, entonces allí queda plasmado ese deseo, también queda formada su personalidad, todo dentro de la creatividad que una le imprima, converso mucho con la persona y de allí surgen las ideas para hacer una pieza, por eso son únicas.

Las pulseras y demás creaciones tienen un estilo único.
-¿Qué materiales usas, cómo los seleccionas?
-Los naturales que son huesos y colmillos de animales los traigo de cerca del Orinoco, los metales en Caracas, por sus presentaciones, por ejemplo la plata en grano para laminar y fundir, también piedras semi preciosas como cuarzo, amatista y otras, no tengo límites, lo que tenga lo trabajo, si tiene la forma adecuada lo utilizo. Los huesos hay que curarlos y limpiarlos, es un proceso artesanal, de aquella primera etapa que combino con la orfebrería.

Quienes encargan una obra a Golindano tendrán una creación exclusiva.

domingo, 20 de mayo de 2012

La obra de Rosa Vegas comienza a ser un patrimonio colectivo


La artista popular dice no tener secretos mágicos para su creación

Rosa Vegas abre los espacios de su casa a otras personas. Foto: AV
Por Alex Vallenilla

Barcelona.- La artista popular Rosa Vegas siente que tiene un compromiso colectivo, el apoyo, reconocimiento y proyección que ha tenido desde que recibe apoyo de diversas personas e instituciones, así como del gobierno venezolano, le hacen pensar de esa manera.

"El compromiso es con el arte, fue una gran sorpresa para mí", es lo que ha dicho la singular mujer a la cantidad de periodistas y personas que la han visitado desde siempre.

Su obra comienza a ser un patrimonio de muchas personas, esto en principio ha causado incomodidad en esta sencilla mujer, Vegas nunca ha hecho una pieza artística para sacarla de su casa a exposiciones, "no hice esto para enriquecerme ni para hacerme famosa, ni para buscar premios, yo no participo en certámenes, me ha tocado aprender mucho, aprender a responder, hablar en público, porque ahora me siento responsable con mi país". 

En el nuevo espacio en su casa-museo habilita un taller artesanal. Foto: AV

Es lo que dice esta artista, pues su estampa ha sido siempre como una visión introvertida de la vida, todo su arte es su punto de vista y ha estado hecho para ella, para su entorno, al menos así lo muestra su casa de barro, con las ya conocidas imágenes encastradas en todas las paredes. El arte siempre ha sido su inquietud, desde su óptica, nunca esperó que alguien la admirara, "creo que ahora parí otro hijo, tengo que conservar todo esto, esa responsabilidad es un nuevo hijo que he tenido".

Termino doblegada
"Cuando veo que alguien cree en mi obra y me pide que la quiere ver y llevarla, me cuesta mucho dársela, pero termino doblegada ante ese interés, y ese interés tiene que ver que mis piezas sirvan para las nuevas generaciones, para mis amistades, artistas todos". Vegas resulta ser una persona compleja, quienes la invitan a mostrar su obra han sido presas de sus desmanes, "unos me han tenido mucha paciencia, porque me invitan a exposiciones y si ese día yo no quiero salir de mi casa, pues no voy", sentencia la creativa.

Siente un gran compromiso con el colectivo por el reconocimiento de su trabajo. Foto: AV

"El problema es que cuando logran que salga de acá, entonces no me quiero venir", aclara. Rosa Vegas, ahora conocida internacionalmente, recuerda que muchas veces le reclamaron de todo lo que hacía, muy pocas personas cercanas a ella la comprendieron, pero el barro, el papel, la pintura, y cualquier material se convirtieron en sus herramientas sempiternas.

Vegas se identifica tanto con su obra que relata algo que sucedió con una muñeca llamada Leticia, "Le regalé a una amiga de Guarenas una muñeca llamada Leticia, y sus hijos se la dañaron y la botó, luego soñé que estaba en una plaza oscura y en un banco estaba sentada una muñeca, que era Leticia, me miró muy feo y me reclamó por qué la había regalado, me dolió mucho".

Nuevo taller
En su casa siempre quiso instalar un taller, logró cristalizar el proyecto detrás de su casa-museo, con apoyo del Estado, un taller artesanal en el que no sólo labora, sino que ahora se convierte en un centro de enseñanza, porque tanto niños como adultos van a la casa de Vegas y aprenden de las experiencias, ahora hay una multiplicación de su conocimiento en ese espacio.

Su obra de arte atrae a muchos seguidores. Foto: AV

Ninguna de sus piezas tiene marca, es registrada o tiene alguna patente, a su taller llega gente y le pide que quiere aprender a pintar como ella, personas le han dicho que no debe develar sus secretos, pero ella asegura que no hay secreto alguno  quien quiere aprender debe ser enseñado, "le he dicho a la gente como debe hacerlo, que coloquen la pintura en un plato y luego que pinten, me dicen ¿Eso es todo?, si eso es todo, pero lo gente tiene que recibir formación técnica".

"No me creo consagrada"
"Quisiera tener 30 años menos, me han dicho que soy consagrada, pero me falta mucho por hacer, tengo cosas nuevas en mente, no vivimos nada para todo lo que podemos crear, la consagración es por letras, pero hay que ser humilde porque uno está hasta que Dios decida", dice. Ese constate renovar de esta mujer se refleja en sus piezas artísticas, de plantas en nacimiento y mujeres pariendo.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Encuentro con la historia de Alfredo Almeida y sus amigos


El visionario que dejó su obra a su pueblo


“Donde es menos conocido Almeida es aquí en su propio pueblo, en Francia es reconocido como el dibujante científico más destacado de Latinoamérica”

Por Alex Vallenilla

Onoto.- Cuando alguien en Venezuela, escucha el nombre “Alfredo Almeida”, es posible que lo asocie a los dibujos científicos en los libros de biología de Serafín Mazparrote, pero si se hace un breve recorrido por la población de Onoto, en el municipio Cajigal del estado Anzoátegui, se podrá comprobar, que “el profesor Almeida”, dejó un valioso legado sobre las artes, la ilustración, las ciencias naturales y la cerámica indígena.

Muchas de sus piezas están desperdigadas en Onoto, en casas humildes las atesoran como parte de la prueba de que “yo fui alumna o alumno de Alfredo Almeida”, “yo lo conocí”. Este creador siempre supo que su obra era valiosa, pero casi toda la donó, la regaló a sus amigos más queridos y dejó su enseñanza a muchas personas.

Parte de la serie de peces que clasificó y pintó Almeida están en la Casa de la Cultura de Onoto. AV

“Él fue un onoteño, que luego de un activo itinerario, regresó a su pueblo para hacer una escuela de pintura y un museo permanente, en esa ocasión no tuvo el apoyo, no lo aprovecharon, un dibujante, pintor, calígrafo, taxidermista, investigador, el logotipo de los títulos de la Universidad Central de Venezuela es obra de Alfredo Almeida, aunque muchos no lo saben”, relata Ramón Celestino Morfe, un habitante de Onoto que compartió mucho con el desaparecido artista.

“El profesor” estuvo siempre en las zonas rurales cultivando el arte con la arcilla / Foto: Cortesía de Eneida Guerra.

No sólo hacía ilustraciones y pinturas, también se dedicó al trabajo con la arcilla, Almeida dejó conformada la Escuela de Cerámica Indígena y Campesina en el estado Aragua, “allí estuvo con niños de etnias indígenas del país, se le encontraba siempre con más de 60 niños en su casa en Sabaneta, en que se cultivaba la misma cultura indígena con la arcilla, eso lo han ignorado”, reclama Celestino.

Este hombre tiene en su vivienda, dos cuadros que hizo el pintor especialmente para él, “pero yo creo que donde es menos conocido Almeida es aquí en su propio pueblo, en Francia es reconocido como el dibujante científico más destacado de Latinoamérica, dibujó libros científicos para La Salle, clasificó peces y describió parte de la fauna venezolana”. Morfe dice que Almeida se perdía en ocasiones, cuando tenían tiempo sin verlo, es porque estaba internado en las zonas rurales trabajando con indígenas.

En 1988, en un cumpleaños suyo. / Foto: Cortesía de Eneida Guerra

“Me gané un cuadro de Almeida”
En 1988 un grupo de amigos celebró su cumpleaños, Almeida entonces donó uno de sus cuadros para una rifa, a modo de recoger fondos para una fundación, se lo ganó Lidia Vega, quien pudo conocer al “profesor”, “compre un número en diez bolívares, lo hice porque me gustaba el cuadro, era un hombre del pueblo y fue gran amigo nuestro, al saber que lo había ganado sabía que tenía algo valioso, ahora me han ofrecido mucho dinero por ese cuadro, novillas, toros, yo no lo cambio por nada”.

“Rabipelao”, parte de la serie de la fauna venezolana reproducida en serigrafías. AV

Relatos de sus seguidores
Juana Ledezma es una sencilla mujer que también tiene en su poder algunas de las producciones del profesor Almeida, una serie de serigrafías de la fauna venezolana, excelentes piezas realistas, ilustradas con técnica de tintas chinas y reproducidas con serigrafías. “Quise aprender con Almeida, aunque no tuve el tiempo suficiente, valoro lo que tengo en mis manos, las serigrafías me las regaló su hijo, pero una de las mejores obras que he visto de Almeida es un cuadro que está exhibido en la Alcaldía de Onoto, en que se muestra todo el Unare”.

Portada de uno de los libros que Almeida hizo totalmente caligrafiado. AV

El señor Emerio Trocel, compañero de trabajo de Alfredo Almeida, relata que el profesor era una persona sana hasta en sus hábitos alimenticios, “se cuidaba mucho, no comía mayonesas, mantequillas, cosas fritas, trabajamos juntos en el Ministerio de Agricultura y Cría, él era el pintor del libro “El Agricultor Venezolano”, una revista del ministerio, era un hombre de izquierda, se declaraba como comunista, nunca le faltó un chinchorro”. En la casa de Emerio reposan dos cuadros que reflejan lagunas y parte del Unare, donde pescaron juntos.

Tal como lo recuerda Trocel fueron los libros de su autoría, hechos a mano, caligrafiados totalmente y reproducidos con la técnica de la serigrafía, como “Jivikobee Kanali”, sobre cerámica Jivi y todas sus técnicas.

Uno de los cuadros en la casa de Trocel, en que Almeida muestra donde estuvieron pescando juntos. AV

Para Eneida Guerra, lo más importante de la obra de Almeida fue dejar a muchos su conocimiento, “muy pocos lo valoramos, yo aprendí mucho con el profesor, en Onoto habemos seguidores de Almeida a pesar que no está con nosotros”, relata Guerra mostrando junto a Cecilia Espinoza, coordinadora de la Casa de la Cultura de Onoto, varios cuadros que el profesor Almeida donó a esa institución, “son los cuadros originales de los peces que una vez aparecieron en las series de las cajas de fósforos ¿recuerdan?”.


En la casa de Isolina García, otra alumna del profesor quedó un horno que él mismo le enseñó a fabricar, “ya estaba mal de salud, pero aprendí a trabajar la arcilla, siempre le pido que me guíe y más sabiduría, fue como un segundo padre, si tengo que decir algo del profesor tiene que ver con el corazón, con lo que me enseñó, me especialicé como artesana, he salido a representar Onoto”.

Cuadro de Almeida exhibido en la Alcaldía de Onoto, en que representa al Unare, y sus riquezas naturales. AV 

“Al profesor Almeida nunca le faltó un chinchorro”. Foto: Cortesía de Eneida Guerra

Ramón Celestino Morfe, amigo de Almeida. / AV
Eneida Guerra, artesana y ex alumna de Almeida. / AV

EmerIo Trocel, ex compañero de trabajo del profesor Alfredo Almeida. / AV

martes, 15 de mayo de 2012

Apicultores de Anzoátegui emprenden programa “La abeja va a la escuela”


Desde la actividad cultural se promueve la conservación y la importancia de las abejas en los salones de clases de El Tigre

Fundación Bichito de Luz promueve formación en las escuelas de Anzoátegui


Nuevas charlas del programa “La abeja va a la escuela”, de la Asociación de Apicultores de la Zona sur de Anzoátegui (Apasa), llegan a niños tigrenses de la mano de la Fundación Bichito de Luz.

La apicultura, y todo lo que ella envuelve, tiene en la Asociación de Apicultores de la Zona Sur de Anzoátegui (Apasa), además de producir niel de mastranto, considerada entre las mejores del mundo, un programa educativo implementado desde el año pasado.

Inicialmente, explica Manuel Bernáez, presidente de Apasa, los apicultores íbamos a las escuelas, pero dado a las múltiples ocupaciones que implica la vida y acción del mundo apícola, hemos suscrito un convenio institucional con la Fundación Bichito de Luz, a través de su coordinadora, Militza Vásquez, para continuar el programa desde los espacios de esta importante institución.

Es por ello, continuó Bernáez, que más recientemente esta semana realizamos dos charlas con niños en edades comprendidas entre los 4 y 9 años y otras entre 4 y 12 años.

Con el programa “La Abeja va a la Escuela” buscamos concientizar a los niños acerca de la necesidad de proteger a ese icono de la fauna de la Mesa de Guanipa, base de la producción de la miel de mastranto. 

Otras charlas
Bernáez indicó que también en este año otras charlas han sido dictadas a grupos multidisciplinarios, tales como a los asistentes al XI Festival de Grupos Dancísticos y a los egresados de la cátedra de agroecología de la Universidad Bolivariana de Ciudad Bolívar. / Guanipa Noticias (CNP 2083).

domingo, 13 de febrero de 2011

El trauma entre fantasía y realidad fue mostrado por Los Tola

Con la pieza “Chau Misterix”
En armoniosa y rítmica combinación de atmósferas, la directora llevó a los espectadores del XXXIII FITO, a lo más profundo de la imaginación infantil
Por Alex Vallenilla

El trauma infantil, relacionado con el ego en la etapa preadolescente, se refugia en la fantasía de un superhéroe de historietas, en “Chau Misterix”.


Con apenas 23 años (2008), Tatiana Santana, directora de la función “Chau Misterix”, original del maestro Mauricio Kartún, se lució ante el público de Barcelona, con una obra teatral cargada de humor, fantasías, amor y de manera subyacente, se deja colar el tema de la alienación y las conductas moldeadas de las personas.

En la sala Jesús Márquez, sede principal del XXXIII Festival Internacional de Teatro de Oriente (FITO), realizado por la Fundación para el Desarrollo de las Bellas Artes (Fundesba), el grupo argentino Los Tola, en una armoniosa y rítmica combinación de atmósferas, llevaron a los espectadores que llenaron nuevamente el espacio, a lo más profundo de la imaginación de un niño, afectada por el contenido de un “cómics”, para luego retraerlo a la dura realidad.



Comparar a sus amigas con modelos de comerciales, es un factor crítico a la alienación, presente en la obra argentina.


Ubicada en los años 50, la historieta “Misterix”, de gran influencia en el público de Argentina, es llevada a la fantasía infantil, en el momento en que se está a punto de pasar a la adolescencia. Rubén (Eugenio Erretegui), niño tímido, con padres dominantes y de bajo rendimiento académico, trata de resolver sus traumas imbuido en la fantasía de creer que es un superhéroe que tiene el mundo a sus pies, en su peculiar mente, logra dominar a las personas y satisface su ego, al ser el centro del amor, la admiración y el respeto, para luego volver a la cruda realidad.

Fantasías como comparar a su tía con Marilyn Monroe, ver a sus amigas igual a las modelos en ropa interior, de comerciales de televisión y tener el disfraz de “Misterix”, son factores alienantes presentes en el personaje principal, la pieza muestra parte de la ilusión de las personas, quienes buscan transar su personalidad, por utopías en qué refugiarse.




En la dura realidad, el personaje Rubén, se enfrenta a la decepción del amor, superada sólo en su imaginación.


Una planificación escénica muy bien marcada, movimientos coordinados, y unos actores con ademanes que logran ubicar al espectador en el “cómics” mismo, son elementos de la labor de Tatiana Santana, joven directora que ya se abre un enorme futuro como realizadora teatral, en el ámbito profesional.


El resto del reparto, Rosario Albornoz (Titi), Pablo Guises (Chiche), Jhoanna Rua (Miriam) y las voces de Carlos Bisignano, Patricia Martínez y Francisca Ure (Padre, madre y maestra), se combina alrededor de la crucial historia, que hará que en el fondo Rubén abandone a “Misterix”, luego de tantas decepciones, sobre todo en el aspecto del amor. La fuerte ovación del público de Barcelona no se hizo esperar.


La fantasía humana, para compensar los fracasos de la realidad alimenta el ego y se vive un mundo interno de grandeza y proeza.


Los Tola

Es un grupo joven, con apenas dos años de haberse ensamblado, para presentar el final de la carrera de dirección y puesta en escena de Tatiana Santana, en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, en Buenos Aires, “nuestros integrantes son estudiantes de pedagogía teatral y son profesionales, -relata la directora- desde esta experiencia quedamos integrados como grupo”.

Los argentinos se llevan un muy buen concepto del público venezolano, en el marco del XXXIII FITO, “no sé que tan importante es Barcelona en Venezuela, porque no es la capital, pero aquí la gente sabe de teatro, teníamos miedo de que no entendieran nuestro dialecto, porque esta obra es muy argentina y de paso tiene elementos de hace 50 años, pero no, sentimos que es excelente público”, argumenta.



En el fondo el mundo objetivo termina imponiéndose.

La joven Santana opina que el teatro Latinoamericano ha tenido un enorme giro al contenido político, “hay muchas muestras con críticas y otras panfletarias, muchos te ponen a pensar, otros son más directos, nuestro teatro tiene mucho de entretenimiento aunque la tendencia es el tema de la familia y sus crisis”.

Los Tola son parte del movimiento teatral independiente de Argentina, su búsqueda es en el ámbito profesional, Santana tiene claro que en el campo independiente, se tiene que compartir el quehacer teatral con otros oficios para subsistir económicamente, pronto dará comienzo a su labor como profesional en una de las grandes compañías de teatro argentino.


El texto de Mauricio Kartún, plantea que la fantasía infantil sucumbe finalmente cuando el niño da el paso a la adolescencia.

Ficha técnica
Obra: “Chau Misterix”
Autor: Mauricio Kartún
Dirección: Tatiana Santana
Intérpretes: Rosario Albornoz (Titi), Eugenio Erregueti (Rubén), Pablo Guises (Chiche), Johanna Rua (Miriam), Carlos Bisignano (Voz padre), Patricia Martínez (Voz madre), Francisca Ure (Voz Kika)
Teclado en vivo: Fernando González
Vestuario: Julia Rebottaro, Rosa Leonardo
Iluminación: Omar Possemato
Musicalización: Ezequiel Dalairac

Decir “chao” a Misterix, es vivir crudamente y comprender una nueva etapa en la vida.